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Viernes Santo

La Mortaja

Iglesia del antiguo Convento de Nuestra Señora de la Paz

1 paso

Antigua, Real e Ilustre Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz en el Misterio de su Sagrada Mortaja y María Santísima de la Piedad

Reseña Histórica Los orígenes de la Hermandad se remontan al siglo XVI, vinculados a la devoción surgida por el hallazgo de una pequeña imagen de barro de la Piedad en la torre de la Iglesia de Santa Marina, donde se agruparon los primeros fieles en una "hermandad de luz" de la que se tienen datos desde 1518. La corporación adoptó carácter penitencial con la aprobación de sus primeras Reglas en 1592 por el Cardenal Rodrigo de Castro, constando su estación de penitencia a la Catedral en la tarde del Viernes Santo al menos desde 1621. En 1676 adquirió la propiedad de su capilla en Santa Marina y durante el último cuarto del siglo XVII vivió una etapa de esplendor, recibiendo la talla de la Virgen de la Piedad y, en 1677, la imagen del Cristo Descendido, junto al resto de figuras del misterio atribuidas al taller de Pedro Roldán. El siglo XVIII trajo la adquisición de nuevas andas procesionales en 1710 –el valioso paso barroco que ha llegado a nuestros días– y la redacción de Reglas en 1793 que ya prescribían los característicos dieciocho ciriales y la salida de un paso alegórico del Sol Eclipsado. Tras un periodo de dificultades en el siglo XIX, la Hermandad se revitalizó a comienzos del siglo XX, especialmente a raíz del traslado a su actual sede, el antiguo Convento de Nuestra Señora de la Paz, cedido oficialmente en 1966 después de que el incendio de Santa Marina en 1936 la dejara sin templo. Desde entonces mantiene una estética sobria y austera, acorde con el misterio que representa.

Pasaje evangélico El misterio representa el momento del descendimiento de Cristo y su traslado al sepulcro, basado en los relatos evangélicos de la Pasión. En él aparecen los Santos Varones (José de Arimatea y Nicodemo) que reclaman el cuerpo de Jesús a Pilato (Mt 27, 57‑60; Mc 15, 42‑47; Lc 23, 50‑56; Jn 19, 38‑42), junto a la Virgen, San Juan Evangelista y las tres Marías (María Magdalena, María Salomé y María de Cleofás), que acompañan a la Madre en el dolor del entierro (cf. Mt 27, 55‑56; Mc 15, 40‑41; Lc 23, 49; Jn 19, 25‑27).

Túnicas de los Nazarenos Los nazarenos visten túnica morada, con capa y antifaz de color negro y cíngulo amarillo, portando cera tiniebla. En el antifaz figura el escudo de la corporación.

Imágenes Titulares

  • Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz: talla realizada en 1677 por Cristóbal Pérez. Está ejecutada en madera de cedro y mide 1,55 metros de altura; presenta la cabeza inclinada hacia el lado derecho y la policromía muestra la lividez propia de la muerte. Fue restaurada en 1999 por Juan Manuel Miñarro.
  • María Santísima de la Piedad: imagen de vestir, talla anónima de finales del siglo XVII. Se atribuye a la producción del taller de Pedro Roldán, apuntándose también la posible intervención de su hija Luisa "la Roldana". Luce diadema de plata dorada realizada por Emilio Landa en 1939 y manto de terciopelo azul bordado en oro.

Imágenes secundarias

  • San Juan Evangelista: talla anónima de finales del siglo XVII atribuida al taller de Pedro Roldán. Restauraciones documentadas: encarnación de manos en 1868; restauración por Gumersindo Jiménez Astorga en 1886; el ropaje fue diseñado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1906 y pasado a nuevo terciopelo en 1976.
  • José de Arimatea: talla anónima de finales del siglo XVII atribuida al taller de Pedro Roldán. Restauraciones: 1868; Gumersindo Jiménez Astorga en 1889; Juan Manuel Miñarro López en 2012. El ropaje fue diseñado por Rodríguez Ojeda en 1906 y pasado a nuevo terciopelo en 1976.
  • Nicodemo: talla anónima de finales del siglo XVII atribuida al taller de Pedro Roldán. Restauraciones: 1868; Gumersindo Jiménez Astorga en 1889. El ropaje de 1906 (Rodríguez Ojeda) fue restaurado por Esperanza Elena Caro en distintas épocas y pasado a nuevo terciopelo.
  • María Magdalena: talla anónima de finales del siglo XVII atribuida al taller de Pedro Roldán. Restauraciones: encarnación de manos en 1868; restauración en 1890; Juan Manuel Miñarro le talló la cabellera en 1986. El mantolín bordado en color naranja fue realizado por Carmen Campmany sobre diseño de Rodríguez Ojeda; el ropaje fue pasado a nuevo terciopelo en 1976 y restaurado por Manuel Solano Rodríguez en 2025.
  • María Salomé: talla anónima de finales del siglo XVII atribuida al taller de Pedro Roldán. Restauraciones: encarnación de manos en 1868; restauración por Manuel Gutiérrez Reyes-Cano en 1886; Juan Manuel Miñarro López en 2012. El mantolín bordado en color gris es obra de Carmen Campmany.
  • María de Cleofás: talla anónima de finales del siglo XVII atribuida al taller de Pedro Roldán. Restauraciones: encarnación de manos en 1868; restauración por Manuel Gutiérrez Reyes-Cano en 1886. El mantolín fue restaurado y pasado a nuevo terciopelo por el taller de Carrasquilla.

Pasos

  • Paso de misterio de la Sagrada Mortaja: representa la escena del descendimiento y traslado al sepulcro de Cristo. Las andas procesionales son una de las más antiguas de la Semana Santa hispalense, encargadas en 1710 por la Hermandad y realizadas en estilo barroco dorado. Aunque no se ha documentado su autoría, se viene atribuyendo la posible intervención de Pedro Roldán "el Mozo" (1665‑1720), quien consta como hermano en ese mismo año de 1710. El paso ha sido objeto de diversas restauraciones y modificaciones a lo largo de los siglos XIX y XX; entre las más relevantes destacan la sustitución del dosel por una cruz con escaleras en 1861, la incorporación de ocho candelabros dorados tallados y de los respiraderos en 1885, la reforma de la canastilla en 1904 y la eliminación de las pilastras de las esquinas en 1929 para añadir cuatro esquinas talladas y doradas siguiendo el estilo de los respiraderos. Fue nuevamente dorado y remozado en 1981 por Manuel Calvo. Los elementos que integran el paso son:
    • Canastilla: de estilo barroco, dorada. Alberga seis de las ocho cartelas pasionistas originales (las otras dos fueron vendidas en 1883), que se relacionan con el estilo de Pedro Roldán "el Mozo".
    • Candelabros: cuatro candelabros de guardabrisas, añadidos en 1885 por el tallista Antonio Domínguez, que iluminan el paso.
    • Respiraderos: realizados en 1885 por Antonio Domínguez, dorados.
    • Esquinas: desde 1929 luce cuatro esquinas talladas y doradas, que sustituyeron a las antiguas pilastras.
    • Ángeles mancebos: situados en las esquinas, son figuras de gran valía artística atribuidas a Luisa Roldán, "la Roldana", del último cuarto del siglo XVII.
    • Faldones: realizados en terciopelo negro, presentan el escudo corporativo bordado. Son una pieza del siglo XIX y están considerados uno de los conjuntos de faldones más antiguos que se conservan en la ciudad.

Ajuar Procesional

  • Diadema de la Virgen: de plata dorada, labrada por el orfebre Emilio Landa en 1939. Es la pieza que luce María Santísima de la Piedad en su salida procesional.
  • Manto de salida de la Virgen (1904): obra original de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, es el manto histórico de la dolorosa. Fue restaurado en 2017 por el taller de Manuel Solano y es el que procesiona actualmente.
  • Manto de salida de la Virgen (1977): confeccionado en terciopelo azul y bordado en oro en 1977 por el Taller de Esperanza Elena Caro, reproduce las trazas del manto anterior de Rodríguez Ojeda y fue el manto de salida durante décadas.
  • Manto blanco de camarín: la Virgen posee un histórico manto blanco, reservado para cultos internos y ocasiones especiales, como besamanos, que recupera la estética de mediados del siglo XX.
  • Vestiduras del misterio: las túnicas y mantolines de las imágenes que componen la escena, así como los paños de bocina, fueron bordados por Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre 1906 y 1909, constituyendo uno de los conjuntos más valiosos del bordado regional.

Insignias Procesionales

  1. Muñidor: figura recuperada por la Hermandad que abre el cortejo, vestido con ropón negro y portando una esquila o campanilla para anunciar el paso de la cofradía.
  2. Cruz de Guía: obra del tallista Salvador Domínguez Gordillo, estrenada en la Cuaresma de 1928. Se inspira en los modelos de cruz alzada; sus maderas aparecen teñidas de oscuro y se complementa con enagüillas de paño morado, lo que le confiere un carácter fúnebre. Va acompañada por dos faroles acristalados en azul realizados en 1943 por Juan Fernández, portados por servidores de librea, y por otros dos faroles con vara barnizada, igualmente obra de Juan Fernández, que portan nazarenos.
  3. Senatus: insignia estrenada en 1949, con orfebrería de Juan Fernández Gómez. Consta de una vara rematada en su parte superior por una cartela de metal repujado y plateado con las letras S.P.Q.R. en metal dorado; sobre ella, un medallón circular con el perfil de un soldado romano en marfil y, como remate, un águila imperial sobre una corona de laurel, todo ello en metal plateado y repujado. El coste total fue de 5.000 pesetas más 560 pesetas del cordón dorado, sufragado por donaciones de tres hermanos.
  4. Bandera Negra: paño negro con el escudo de la Hermandad. La vara, de metal plateado repujado, y el asta terminada en punta de lanza con el escudo corporativo son obra del taller de Hijos de Juan Fernández. El paño se lleva recogido en señal de duelo.
  5. Bandera Asuncionista: bordada en oro sobre terciopelo negro por el taller de Hermanas Martín Cruz en 1953, con orfebrería de Juan Fernández Gómez. Conmemora el dogma de la Asunción de la Virgen y procesiona detrás de la anterior.
  6. Simpecado: segunda insignia del cortejo dedicada a la Virgen. Aunque su nombre no se ajusta estrictamente a la definición académica, su forma y aspecto justifican la denominación tradicional. Fue bordado en oro sobre terciopelo negro por el taller de Esperanza Elena Caro en 1962, fruto de la donación de un hermano. Su traza se inspira en un antiguo Simpecado de la Hermandad del Rosario del Salvador, lo que le confiere una solera inconfundible. El bordado, de estilo barroco, presenta una cenefa de hojas de acanto y adornos florales, enmarcando un medallón central con una pintura al óleo de Francisco Maireles que reproduce la primitiva imagen de la Piedad. El asta, de más de tres metros, y los elementos de orfebrería son obra de Juan Fernández. Lo acompañan dos faroles del mismo taller.
  7. Sinelabe: insignia que cierra el quinto tramo, siendo la última de las marianas. Es una de las más antiguas, bordada en 1868 con un coste de 2.745 reales. Consiste en una vara de metal repujado y plateado rematada por una cruz, de la que pende un paño de terciopelo azul con bordado en oro de roleos y la leyenda "Sinelabe Concepta". Dejó de procesionar a principios del siglo XX y permaneció décadas olvidado hasta su restauración en 1991 por Guillermo Carrasquilla, mientras que los Hijos de Juan Fernández recuperaron la cruz y elaboraron la nueva vara. Volvió a la calle el Viernes Santo de aquel año.
  8. Varas de acompañamiento: juego de veinticuatro varas de metal plateado y repujado, labradas en 1953 por Juan Fernández Gómez, destinadas al cuerpo de hermanos que escoltan las insignias.
  9. Libro de Reglas: las actuales pastas del Libro de Reglas han sido diseñadas por Juan Antonio Fernández Cardín y realizadas por el orfebre jerezano Ildefonso Oñate, presentadas en 2020.
  10. Estandarte Corporativo: es la última insignia del cortejo, cerrando el séptimo tramo, y preside todos los cultos de la Hermandad. Su origen se vincula a las antiguas banderas gremiales y ya aparece en una litografía de 1885 con una forma casi idéntica a la actual. Realizado en terciopelo negro, ha experimentado varias restauraciones: una en los años veinte, en la que Juan Manuel Rodríguez Ojeda bordó un nuevo escudo; otra a mediados de siglo, cuando se cambió el primitivo color morado por el negro; y la última en 1984, en el taller de Carrasquilla, donde se pasó a nuevo terciopelo y se añadió un nuevo cordón y borlas. El antiguo escudo del estandarte es el que, restaurado, figura en el faldón frontal del paso. La cruz y la vara de plata repujada son obra de Juan Fernández (1943).
  11. Dieciocho ciriales: conjunto de astas rematadas por un portavelas, realizadas en metal plateado por Juan Fernández. Su uso está documentado en actas de cabildo desde 1765 y aparece ya prescrito en las Reglas de 1793; preceden inmediatamente al paso de misterio y constituyen una de las señas de identidad del cortejo. Sobre el significado de esta cifra, existen dos teorías principales: una piadosa tradición popular los asocia con el número de luces o personas que asistieron al entierro de Cristo, aunque este dato no aparece recogido como tal en los Evangelios; la otra vincula su origen a la relación de la Hermandad con el gremio de escribanos, ya que tras la Reconquista existieron inicialmente dieciocho oficios o escribanías en Sevilla. No obstante, la Hermandad carece de documentos que confirmen de manera fehaciente cuál de estas interpretaciones motivó la elección de este número.
  12. Naveta: pieza de orfebrería destinada a la incensación, ejecutada por Juan Fernández y que destaca por la calidad de su factura.
  13. Bocinas: las bocinas que abren el cortejo del paso son obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, realizadas entre 1906 y 1909, luciendo paños bordados que armonizan con el conjunto de vestiduras del misterio.

Patrimonio Musical

  • Sagrada Mortaja: marcha procesional compuesta en 1986 por José Albero Francés. Destinada a banda de música, constituye la primera marcha dedicada a la corporación.
  • Y su tez, se hizo tierra: marcha procesional compuesta en 2008 por Abraham Peña. Está concebida para ser interpretada por agrupaciones de cornetas y tambores, siendo la primera obra de este estilo dedicada a la Hermandad.
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